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¿Cómo se cocinan las grandes investigaciones periodísticas?

El miércoles 25 de abril, en el marco de la Feria del Libro, se realizó una mesa redonda sobre cómo se realizan las investigaciones periodísticas. La mesa estuvo integrada por Josefina Licitra, autora del libro “Los otros”; Graciela Mochkofsky, autora del libro “Pecado Original”; Gonzalo Sánchez, autor del libro “La Patagonia Perdida” y Daniel Enz, autor del libro “Herencia de familia”. La mesa estuvo moderada por Daniel Santoro, autor del libro “Sr. Juez”. Por Alejandro Tejero Vacas

Son 4 periodistas, 4 estilos distintos y 1 pregunta: ¿Cómo se cocinan las grandes investigaciones periodísticas? A lo largo de la charla, estos ejemplos del periodismo de investigación hablaron sobre sus libros, sus historias, sus maneras de contar la realidad que los rodea y sobre qué los inspira a la hora de escribir.

La primera que tomó la palabra fue Graciela Mochkofsky. La autora de los libros “Timerman: El periodista que quiso ser parte del poder” y “Pecado Original: Clarín, los Kirchner y la lucha por el poder”, entre otros, explicó a la atenta concurrencia que fue su primer libro el que más le costó realizar. La manera de redactar y la forma de ordenar los procesos de producción fueron difíciles de aceitar. Una vez que escribió este primer ejemplar todo se volvió más simple y “desde entonces me di cuenta que era un formato que me atraía mucho. Es una manera distinta de llegar al público”, dijo. De la mano de sus primeros libros comenzó su alejamiento de la redacción en los diarios: “el libro era un espacio desde donde podía contar una historia sin que nadie me dijera cómo tenía que contarla, mi único límite era poder confirmar que lo que decía era verdad”. Con respecto a al proceso, la cocina de la escritura, Graciela contó que “lo ideal es primero investigar y luego escribir. Puede ocurrir el caso que de encontrar nueva información haya que cambiar la hipótesis y te haga tirar mucho de lo escrito porque no coincide con lo que se ha encontrado” y agregó que “la escritura, idealmente hablado, debe llegar una vez que se obtienen todos los datos y lo único que queda es el chequeo de elementos menores”. Asimismo, remarcó la importancia de los datos en el trabajo de investigación: “el principal problema de la investigación es el acceso. Ya sea a las fuentes o a los documentos. Por esto mismo hay que guardar el contacto de una fuente que les acerca una información porque, muy probablemente, tengamos que recurrir a ella nuevamente”.

Josefina Licitra, cronista incansable y exquisita si las hay en Argentina, fue segunda en el orden de exposición e hizo uso del micrófono para contar como trabaja ella en la redacción de sus textos. “Una vez que junté toda la información, con el trabajo de campo y documental incluido, hago un texto en crudo. Pienso las partes, la estructura del texto. Cómo voy a abrir, cuáles son las partes, cuáles son las causas y dónde se empieza a desarrollar cada personaje”, explicó. Posteriormente al armado macro del texto le sucede uno más fino, de estilo, “contemplando dos cosas: una fecha de entrega pautada o mi hartazgo”, se sinceró Josefina. Paralelamente al trabajo de escritura, la periodista dijo armar una “lista de fuentes posibles, primarias, luego las secundarias, que pueden dar lugar a unas nuevas fuentes”, a las que le adiciona “una selección de personajes. Una especie de casting que pueda ayudar a contar la historia, que `produzca escenas` y que haga de una historia larga una interesante”. Ahondando en el mismo concepto, la autora de “Pollita en Fuga”, ganadora del premio a la mejor crónica según la fundación Nuevo Periodismo en el año 2004, habló de su voluntad de contar algo detrás de todos los textos que escribe. Se refirió principalmente al último de sus libros, “Los Otros”, publicado hace 2 años: “la editorial me propuso retratar el conurbano. Para reducir su inmensidad y buscarle una identidad indagué mucho. Así encontré una historia, la muerte de Héctor Daniel Contreras. Con ella me pregunté qué me decía en términos de país, de época y fuera de la coyuntura. Así encontré una forma de explicar cómo conviven entre odio gente que podrían ser `hermanos`”, expresó.

Gonzalo Sanchez, joven periodista de Clarín y autor de 2 libros sobre la patagonia y su venta en manos de grandes empresarios extranjeros, dio continuidad al debate. Habló principalmente de la extenuante tarea que le resultó su última publicación “Malvinas: Los vuelos secretos”, que reconstruye la historia de los vuelos de Aerolíneas Argentinas a Israel, Libia y Sudáfrica para conseguir armas durante la guerra. “Uno rompe el espacio de confort cuando se larga a hacer una investigación periodística. Nuestro tiempo libre se transforma en horas de trabajo solitarias”, admitió Gonzalo. El dato de los pilotos los recibió por medio de una fuente y, una vez hecho el contacto, decidió publicar la noticia en Clarín. Sin embargo confesó: “No me animaba a hacer un libro. Era demasiado rápido para hacer uno (20 días), pero la historia pedía que lo fuera. Ahí me enfrenté con la locura de los editores que, a 30 años de la guerra, querían que el libro saliera ya”. En esa carrera de arduo trabajo Gonzalo acusa haberse topado con el límite de sus fuerzas: “Escribí, trabajé y los investigué al mismo tiempo que seguía trabajando en el diario al borde de la locura” y sumó que “entrevistaba a la mañana, escribía al mediodía, corregía por la tarde y enviaba por la noche. Ahí lo recibían un editor y un chequeador que le hacían una nueva corrección y al día siguiente lo recibía para adosarlo al cuerpo central del libro”.

El último, pero no por eso menos importante, de los expositores fue Daniel Enz. Eximio periodista de investigación del interior de nuestro país; Enz ha escrito 7 libros de los cuales solo uno de ellos alcanzó a publicarlo por medio de una editorial de renombre. Sobre esto quiso dialogar Daniel, que aprovechó su primera visita como conferencista a la feria para denunciar el poco interés de las editoriales por la investigación periodística en el interior. “Frente a cosas así uno tiene que bajar la cabeza y darle para adelante. Pelearse con las imprentas, pedir plata prestada, endeudarse y meter el libro en el circuito de libros de kioscos; todo a pulmón y endeudándose una y otra vez”, asegura Daniel. Valiente y tozudo, Enz dio cuenta de la fuerza que le imprime a su trabajo al decir que es “es muy difícil todo. Es un desafío, pueden salir bien como pueden salir mal. Pero prefiero arriesgarme a que las cosas salgan mal a tener que pelear un año con una editorial para ver si se interesan en publicarme”. Daniel dijo que “la mayoría de periodistas que tiene que investigar algo le preguntan al editor si pueden investigar, el editor al dueño del medio y el dueño le dice que espere que le pregunta a la gente del gobierno a ver qué opina”, de esa manera las investigaciones quedan truncas antes de comenzar. “Hay una decisión general de los medios de no meterse con el Poder para evitar perder la publicidad y, con esto, su supervivencia”, asegura.

Largo, difícil, estimulante, agotador y gratificante. Todos estos sirven para calificar el trabajo de los 4 periodistas que compartieron mesa. Valdrá la pena entonces reconocer su esfuerzo y leer en un futuro sus textos con una mirada distinta. Esto es la investigación periodística y así se cocina.

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