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El futuro de los comentarios (parte 3)

El futuro de los comentarios (parte 3)

*Este artículo es la tercera y última parte de “El futuro de los comentarios”. Ver: PARTE 1 y PARTE 2

El New York Times se asoció con The Washington Post y con Mozilla para tratar de crear este tipo de plataforma comunitaria. En junio de 2014, la Fundación Knight otorgó un subsidio de $ 3.9 millones en lo que se conocería como The Coral Project . Andrew Losowsky, director del proyecto, dice que planea lanzar dos herramientas para junio de 2017, las cuales serán de código abierto para redacción que las desee.

Esas dos herramientas se llaman Ask and Talk. El primero en ser publicado, Ask , permite a los periodistas pedirle a los lectores contribuciones o respuestas a ciertas preguntas. Esta herramienta hizo su debut en Philly.com, donde se utilizó para solicitar informes de los ciudadanos sobre las experiencias en las encuestas para las elecciones y luego para recopilar y publicar las respuestas de los lectores sobre los resultados de la elección presidencial. ProPublica ha estado haciendo algo similar como parte de su iniciativa “Get Involved”, pidiéndole a los lectores que envíen información sobre sus alquileres como parte de una investigación sobre los propietarios de la Ciudad de Nueva York.

Estas nuevas plataformas de comentarios pueden hacer que la moderación sea una tarea mucho más fácil, pero eso es sólo un comienzo. Atraer de nuevo a los buenos comentaristas que pudieron haber abandonado estas secciones cuando estaban en su peor situación, e identificar y castigar a los miembros tóxicos de la comunidad; así como convencer a los periodistas y sus medios de que jueguen un papel más importante en la formación de las comunidades es algo que debe ocurrir. El resultado es un producto valorado no sólo por la información que brinda, sino también por la comunidad que provee.

Talk , que se espera que esté disponible a principios de 2017, es, en su nivel más básico, una sección de comentarios. Losowsky dice que Talk le da a los moderadores muchos más datos sobre la comunidad, los cuales podrían ser usados para identificar a los trolls. Los editores comunitarios pueden buscar usuarios que a menudo publican comentarios originales pero rara vez responden a otros para determinar quién podría ser un posible troll. O pueden buscar comentaristas con porcentajes más altos de comentarios suprimidos por los moderadores.
A su vez, si un periodista está buscando una fuente en los comentarios que una experiencia personal o porque puede ser un experto sobre un tema, estos filtros podrían hacer que el proceso mucho más rápido.
Por supuesto, esta herramienta es una forma de hacer sus tareas de moderación más escalables y predecibles.

Civil Comments, en el que los comentaristas tienen que calificar otros comentarios en el sitio en base a la calidad y nivel de “civilidad” antes de que se les permita publicar su propio mensaje, es otro enfoque para racionalizar el proceso de moderación. “Solo necesitamos encontrar la manera de corregir a la pequeña minoría de malos actores que están arruinando la experiencia para todos los demás”, dice Christa Mrgan, cofundadora de esta herramienta.

Civil elige comentarios al azar para que el usuario califique, lo que les impide subir a sus amigos y bajar a sus enemigos. Si los usuarios dan demasiados resultados anómalos, sus cuentas serán etiquetadas y marcadas, al igual que los comentarios cuya calificación caiga por debajo de cierto umbral. Pero Bogdanoff lo ve como más un sistema de modificación de comportamiento que un filtro. Esto no sólo obliga a los comentaristas a pensar dos veces antes de publicar algo, sino que también los hace moderadores. Cuanto más comentarios obtiene un sitio, más calificaciones obtiene también de los comentarios existentes. Esto hace que sea infinitamente escalable, y libera a los moderadores o editores de la comunidad para que puedan trabajar en otras estrategias de participación de la audiencia.

Estas nuevas plataformas de comentarios pueden hacer que la moderación sea una tarea mucho más fácil, pero eso es sólo un comienzo. Atraer de nuevo a los buenos comentaristas que pudieron haber abandonado estas secciones cuando estaban en su peor situación, e identificar y castigar a los miembros tóxicos de la comunidad; así como convencer a los periodistas y sus medios de que jueguen un papel más importante en la formación de las comunidades es algo que debe ocurrir. El resultado es un producto valorado no sólo por la información que brinda, sino también por la comunidad que provee.

“Usted ve los diversos flujos de ingresos, ve la sostenibilidad, y ve una gran comunidad”, dice Guzmán de las publicaciones que lo han hecho con éxito. “No es una coincidencia”, concluye.

*Este artículo es la tercera y última parte de una traducción y adaptación realizada por FOPEA de “The Future of Comments”.

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