El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) recuerda que los funcionarios públicos tienen la obligación de informar y rendir cuentas de sus actos ante la sociedad independientemente de todo proceso judicial en marcha.
Es en ese marco en el que las conferencias de prensa profesionales y periódicas cobran sentido y se vuelven una práctica necesaria para fortalecer la democracia y la transparencia.
Nuestra organización, que representa a colegas de todo el país, ratifica que los periodistas y funcionarios de todos los niveles del Estado deben mantener una relación profesional que incluya respeto mutuo y reglas claras. De esa manera, los colegas pueden cumplir con su tarea profesional y realizar preguntas sin condicionamientos e intentos de amedrentamiento, con la única finalidad de que la sociedad pueda estar debidamente informada.
Este planteo cobra aún más fuerza a partir de la experiencia de este miércoles, cuando el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se refirió de manera despectiva y hostil a los periodistas que habían sido sorteados para la realización de preguntas. Al destrato en la sala de prensa le siguieron luego agravios por parte del propio presidente, Javier Milei, hacia la prensa.
Las conferencias de prensa suponen un ejercicio democrático. Cuando un funcionario responde, ¿a quién le habla realmente? ¿A un periodista en una sala de prensa o a millones de ciudadanos que tienen derecho a entender cómo se gobierna en su nombre?
Esa pregunta, muy elemental, se vuelve necesaria cuando se desdibuja el sentido mismo de la rendición de cuentas. Los funcionarios públicos no informan en función de su conveniencia ni responden en función de quién pregunta. Tienen la obligación de explicar sus actos de gobierno porque administran asuntos que no les pertenecen: son de interés colectivo. Rendir cuentas en forma clara es una obligación inherente al cargo público que se ocupa y no una decisión individual coyuntural.
En ese marco, descalificar preguntas o intentar establecer jerarquías sobre quién puede -o no- preguntar corre el eje del problema.
Puntualmente, en la conferencia de prensa desarrollada de este miércoles en Casa de Gobierno, Adorni se refirió de manera peyorativa hacia un colega, al afirmar: “apenas sos un periodista, no sos un juez”. La frase no es menor, porque expone una concepción equivocada sobre el rol del periodismo y, más aún, sobre la naturaleza de la rendición de cuentas en democracia.
Porque el punto no es quién formula la pregunta, sino qué está en juego detrás. Pretender que sólo la justicia habilita o legitima las explicaciones públicas implica reducir la rendición de cuentas a un plano estrictamente judicial. Los funcionarios no deben dar explicaciones únicamente cuando son investigados: deben hacerlo de manera permanente, como parte de su responsabilidad.
Alegar causas abiertas en tribunales para evitar responder preguntas, no sólo limita el acceso a datos útiles para la toma de decisiones de la ciudadanía: distorsiona el funcionamiento democrático. La justicia actúa cuando hay presunción de delito; la sociedad, en cambio, tiene derecho a conocer y evaluar la gestión pública más allá de ese umbral.
Como ya se dijo en otras ocasiones, la falta de realización de conferencias de prensa profesionales no es exclusiva de un espacio político o de un nivel del Estado. Periodistas de todo el país carecen de espacios institucionales para hacer preguntas y buscar respuestas. Esto, principalmente, atenta contra la posibilidad de que la sociedad acceda a la mejor y más completa información sobre lo que está ocurriendo a su alrededor.

